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Stephen Hawking presenta el reloj más extraño del mundo

El físico británico Stephen Hawking en la Universidad de Cambridge durante la presentación del extraño reloj

Nadie podría presentar mejor este extraño reloj que el físico Stephen Hawking,  profesor de matemática en Cambridge, quien poco tiempo atrás se convirtió en uno más de los tantos científicos que niegan los peligros del ya famoso acelerador de partículas LHC, y apostó unas cien libras a que el experimento no podría dar a los investigadores ningún dato de importancia. El extraño reloj que puede verse detrás de Hawking no tiene manecillas, da la hora exacta una vez cada cinco minutos, y costó aproximadamente un millón y medio de libras esterlinas.

Este extraño reloj es, en parte, una maravilla de la mecánica, pero también homenaje al gran relojero John Harrison (1693-1776), quien inventó el disparador de reloj (una pieza que permite que los engranajes mecánicos se muevan hacia delante con cada oscilación del péndulo), invención presente en este gigantesco aparato en la forma de un terrorífico saltamontes.

Sí: eso que está en la cima del reloj es un saltamontes mecánico que encierra debajo el mecanismo de Harrison, que podrás ver en acción en el vídeo a continuación:

httpv://www.youtube.com/watch?v=pHO1JTNPPOU

El concepto detrás del diseño del reloj no es para nada feliz. El saltamontes no luce tan aterrador por accidente. Según el Dr. John Taylor, inventor del monstruoso aparato, el insecto se come el tiempo siempre finito para toda la humanidad. Semejante demostración de bestialidad alcanza la cima en el último segundo del minuto, cuando el saltamontes despliega su lengua hacia afuera, abre las mandíbulas y se come el tiempo que pasa.

Estamos todos de acuerdo con Taylor cuando dice que los relojes convencionales lo aburren hasta el tedio más absoluto. Pero ¿cómo olvidar lo más importante? No, no estamos hablando del costo monstruoso del reloj, ni de la atemorizante criatura posada en su cima, ni de su enchapado en oro de 24 quilates. Estamos hablando de la puntualidad confusa a la que condenará el reloj a quienes deambulan por el campus de la Universidad de Cambridge y tengan la mala tentación de consultar en él, el momento exacto del día.

Mientras el saltamontes se come el tiempo de una manera poco más que metafórica, un cuadrante de luces azules gira en direcciones opuestas y ofrece extrañas ilusiones ópticas que entretienen a quienes buscan en él la hora, la que se muestra sólo cada cinco minutos, cuando las luces se dan una pausa. El reloj es tan confuso, que al momento en que Hawking lo presentó, estaba atrasado catorce minutos y cincuenta y cinco segundos.

Realmente no quiero ver este reloj en la noche. Y mucho menos lo quisiera ver si necesito saber la hora con urgencia. Sin embargo, a pesar de todos sus defectos, el reloj representa un concepto interesante. Siete años y ocho ingenieros y artesanos después de que Taylor tuviera la idea de hacer un reloj como ningún otro en el mundo, el aparato por fin encontrará su última morada en la entrada de una biblioteca bautizada en nombre del Dr. Taylor en el campus de Cambridge.

Enlace: DailyMail | Fuente: Geekologie | Imagen: DailyMail

  • martin

    muy bueno . segui asi . noto con agrado que te gusta la fisica

  • Analfabeto

    ser asi de inteligente debe ser una enfermedad.

  • Sergioralmada

    core che

  • Javithelias

    cayate no sabes lo que dices

  • Javithelias

    que inteligente es