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Fotografía de naturaleza: grandes maestros, fuentes de inspiración

Todos nosotros al comenzar a definir nuestro propio estilo inevitablemente necesitamos una fuente de inspiración, y para ello qué mejor que buscarla en los más reconocidos fotógrafos de la historia. Si eres un amante de la fotografía de naturaleza, además de la necesaria capacitación a través de algún curso de fotografía enfocado en esta disciplina tan particular, puedes sumergirte en las creaciones de estos cuatro grandes maestros que te dejamos a continuación.

Ansel Adams: un californiano cuya iniciación en el arte fotográfico data de principios del siglo XX, quien con su legendaria cámara Kodak, regalo de sus padres, se destacó por su incansable búsqueda de la belleza y su relato de ella a través de los más increíbles paisajes. Fue uno de los creadores del legendario grupo F/64 formado por defensores de la estética naturalista. Sus mejores imágenes fueron tomadas en el Parque Nacional Yosemite, y con estas alcanzó la fama. Su cita más recordada es: “una fotografía no se toma, se hace”, además de la que lo catapultó como un visionario: “la imagen electrónica será el próximo gran avance”.

George Lepp: además de ser un viajero incansable se ha ganado el título de mejor fotógrafo de naturaleza contemporáneo, gracias a sus tomas maravillosas de tulipanes, grandes felinos, copos de nieve y mariposas monarcas; sus objetivos fotográficos predilectos.

Fritz Pölking: este veterano alemán que dejó grandes enseñanzas acerca de la fotografía de naturaleza sobre la cual afirmaba que “un fotógrafo no sólo debe plasmar la belleza del mundo natural, sino también sus dramas”. Además fue uno de los primeros que aseguró que para ser un buen fotógrafo en este estilo fotográfico se debe tener un dominio de la técnica, creatividad, instinto ancestral y fundamentalmente conocimientos de biología.

Frans Lanting: considerado un hombre cuya genialidad contaba con tres ingredientes pocas veces vistos en un fotógrafo: la mente de un científico, la pasión de un cazador y los ojos de un poeta; esto dicho por el reconocido director de fotografía del Washington Post, Thomas R. Kennedy.