Hogar

Evolución de las sillas salvaescaleras

Para personas con movilidad reducida

El cine ha ayudado a popularizar multitud de aparatos que hace ya unos cuantos años nos parecían casi exóticos. Uno de esos dispositivos fue el de las sillas salvaescaleras. Grabada en la retina de muchos jóvenes dela generación de los 80 se encuentra una de las escenas de una de las películas, calificada en aquella época como de terror, que ha pasado a la historia por ser protagonizada por unas criaturas fantásticas conocidas como los Gremlins.

En esa película, esos diablillos hacían de las suyas y manipulaban la silla salvaescaleras de una anciana que le servía para acceder al segundo piso de su vivienda, una tarea que de otra manera le hubiese resultado bastante complicada.

De aquella silla salvaescaleras ya han pasado unos 30 años y, por suerte, nada tiene que ver con las que podemos encontrar en el mercado hoy día: nuevos modelos que ofrecen mayores prestaciones. Paso de ser un auténtico lujo al alcance de unos pocos a un producto habitual en todo tipo de instalaciones, ya sean públicas como privadas.

Aunque si somos sinceros, la primera vez que se tiene constancia de lo que hoy sería una silla salvaescaleras fue en 1962, cuando fue fabricado en Europa por Handicare Stairlifts el primer prototipo. Ese modelo era bastante rígido y para su elaboración se utilizaron materiales muy pesados si los comparamos con los que se emplean hoy día.

La funcionalidad no está reñida con el diseño y las actuales sillas salvaescaleras combinan a la perfección ambos aspectos. Cuentan además con la más moderna tecnología que les permite salvar sin dificultad todo tipo de curvas y de desniveles.

En la variedad está el gusto y en función de nuestras necesidades, distintas firmas especializadas en el sector han desarrollado modelos muy diversos que se adaptan a las exigencias de los usuarios y del espacio, y que se integran perfectamente en la decoración.

Independientemente del modelo de silla salvaescaleras que escojamos, lo cierto es que estos mecanismos, que han logrado pasar desapercibidos convirtiéndose en un utensilio más, ayudan a numerosas personas mayores con problemas de movilidad y a personas en sillas de ruedas a desplazarse con total independencia de un piso a otro de la vivienda sin temor a posibles caídas o accidentes.

En definitiva, mayor seguridad, flexibilidad, comodidad y confort es lo que ofrecen las sillas y plataformas salvaescaleras tal y como hoy las conocemos, ayudándote a llevar una vida normal realizando tareas tan cotidianas como subir o bajar escaleras.