Hogar

Cubre inodoro descartable

Seamos sinceros, cuando viajas o sales de paseo, encontrar un baño público limpio es una rareza. Esto a las mujeres nos perjudica mucho más que a los hombres. Aunque a pesar de que tienen un desagüe mucho más adecuado para la urgencia hídrica que nosotras, no pocos se deleitan dejando sus improntas. Ese insignificante error técnico en la parte más velada de nuestros maravillosos cuerpos, nos provoca uno que otro sinsabor.

Ya de pequeñas recibimos la orden de no sentarnos jamás en un inodoro fuera de nuestra casa, porque nos podemos contagiar algún virus maligno que nunca sabemos bien a bien de que se trata, pero por las dudas somos obedientes hasta el día de nuestra muerte. Cada vez que ingresamos a un cubículo público, invariablemente las mujeres sentimos que miles de etéreos monstruos microbianos se quieren apoderar de nuestro aparato genital en emergencia.

Si nos da el tiempo y tenemos la suerte de encontrar papel higiénico, envolvemos el aro como si fuera el mismísimo Tutankamón y nos sentimos como en casa. Si no tenemos esa maravillosa suerte, debemos elegir entre elevarnos en el aire cual Campanita, o hacer nuestras necesidades trepadas, agachadas o como el ingenio provea.

Pero entre el vigor de la emergencia y el tiempo perdido en elucubraciones improductivas, el apremio del desborde hídrico se hace inevitable. ¿Cómo se soluciona este menoscabo técnico femenino? Con sentido común. Ya puedes encontrar, tanto en baños aéreos como terrestres unos sencillos aros descartables de fino papel compacto. Que ahora puedes adquirir para llevar contigo en cada salida, por si justo te toca un baño sin esta precaución.